Íbamos en el coche tras un día largo, los dos exhaustos. Estaba al teléfono con un amigo por los altavoces, y hablaban de la vida, el trabajo, el estrés... todo. En un momento su amigo bromeó: "Tío, el matrimonio debe de ser agotador." Sin pensarlo, dijo: "No. El matrimonio no cansa. La vida es cansada. Mi mujer es la parte que hace que merezca la pena." Me quedé paralizado en el asiento del copiloto. Siguió conduciendo como si no acabara de cambiar mi mundo entero con una sola frase. Más tarde esa noche le pregunté si realmente lo decía en serio. Me miró confundido y dijo, "Por supuesto. No eres mi responsabilidad. Eres mi recompensa." Y te juro que, en un mundo donde la gente habla del matrimonio como si fuera una carga... Habla de ello como si hubiera ganado la lotería. Y eso es todo el consuelo que necesitaré.