El rendimiento de UST a 10 años ha retrocedido hasta el nivel exacto que tenía el 3 de febrero de este año. La única razón por la que merece la pena mencionarlo es la clara ausencia de vuelos a salvo en un evento de crisis. Pero cualquier gestor de bonos que siga en su asiento a estas alturas se ha dado cuenta desde hace años que estamos en un mundo diferente al de 1980-2020. Ya todos lo sabíamos. Por otro lado, el OATS francés a 10 años rompió la resistencia de varios años en los gráficos diarios y semanales. Cerró la semana con niveles no vistos desde la crisis de deuda de la Eurozona PIIGS en 2012. A la luz de los acontecimientos en Irán, muy pocos de nosotros hemos incorporado lo que esto significa en nuestros pasteles. Buena suerte, Madame @Lagarde.