Nos estamos acercando a una posible capitulación forzada impulsada por el aumento de los precios de la energía, niveles que se están volviendo cada vez más insostenibles tanto para consumidores como para empresas. Al mismo tiempo, cada vez está más claro que una crisis global más amplia podría estallar tan pronto como en abril si los responsables políticos no actúan con rapidez. La liquidez se está ajustando, la presión aumenta y el sistema empieza a mostrar tensión. Estas son las condiciones en las que los mercados pueden moverse rápido e inesperadamente.