Para las grandes empresas, el valor central de OpenClaw radica en obtener el control del sistema subyacente. Una vez que se obtiene el máximo privilegio para operar la computadora del usuario, significa que se puede eludir todas las aplicaciones y monopolizar directamente en el escritorio del usuario. Ante esta oportunidad estratégica, ¿cómo podrían las grandes empresas no aprovecharla?