No trabaja y vive solo de subsidios gracias a los contribuyentes franceses: “Los franceses trabajan para mí, son mis esclavos. Recibo 600 € del RSA, 300 € de la misión local, 350 € de APL y los trabajadores sociales me pagan la electricidad y el gas. Así que no trabajo y disfruto de la vida. ¡Gracias Francia!”