Kodak se declaró en bancarrota en 2012. Fujifilm, su competidor más cercano, tenía el mismo problema: las cámaras digitales mataron la película. La respuesta de Fujifilm fue reutilizar su experiencia química. La misma ciencia de partículas que aplicó emulsión en película ahora produce la suspensión CMP, el compuesto pulidor que aplana cada capa de astilla hasta la suavidad atómica. Casi la mitad de la suspensión CMP de cobre del mundo proviene de Fujifilm. Gastaron 700 millones de dólares en adquirir un negocio de productos químicos de alta pureza de Entegris y construyeron una nueva planta en Kumamoto, justo al lado de la primera fábrica japonesa de TSMC. Objetivo de ingresos para materiales electrónicos para 2030: 3.300 millones de dólares. Mientras Kodak veía un negocio moribundo, Fujifilm veía la química que había por dentro.