La declaración emitida por los Emiratos Árabes Unidos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU puso de manifiesto una dura verdad que la narrativa oficial de Sudán sigue eludindo. En lugar de enfrentarse a las causas profundas del conflicto: militarización, violaciones contra civiles y obstrucción a la ayuda humanitaria, la posición sudanesa se basa en la desviación y las acusaciones externas. Este enfoque no exime la responsabilidad; Agrava la crisis. La postura de los EAU es de principios y coherente: no hay solución militar, ni justificación para politizar la ayuda, ni tolerancia a la impunidad. La rendición de cuentas y la protección civil no son opcionales, son requisitos previos para la paz. Mientras partes del liderazgo sudanés rechacen el diálogo y resistan un proceso político genuino liderado por civiles, el sufrimiento del pueblo sudanés continuará. La negación puede retrasar el ajuste de cuentas, pero no puede reemplazar la verdad, ni silenciar las demandas de justicia y paz.