Esta mañana, no importa cómo votemos o bajo qué bandera nos pongamos, deberíamos estar de rodillas. Nuestros hijos e hijas están en peligro. Hoy no es un día para discutir ni para ventajas políticas. Es un día de oración — para la protección del cielo sobre nuestras tropas, para el valor en el campo, para la claridad en la niebla de la guerra. Y por la sabiduría — una sabiduría profunda y constante — para nuestros líderes y para nuestro Presidente, que llevan cargas que pocos de nosotros podemos comprender plenamente. Cuando una nación toma acciones audaces, el coste nunca es abstracto. Lo soportan las familias, los miembros del servicio, las generaciones que aún están por venir. Por eso oramos para que cada decisión no se guíe por orgullo o ira, sino por discernimiento, contención y un sincero deseo de paz. Que quienes tengan la responsabilidad de planificar y mandar sean guiados por la conciencia y por un espíritu superior a ellos mismos. Y que el pueblo de Irán — el pueblo persa con su antigua y noble herencia — sea algún día libre para mantenerse en pie, reconstruir y trazar su propio camino hacia la libertad y la dignidad humana. Dios proteja a nuestras tropas. Dios guíe a nuestros líderes. Y que la paz, arraigada en la justicia, sea el resultado final. @SecRubio @DeptofWar @realDonaldTrump #IranRevoIution2026 #prayforpeace #godsavetherepublic