Todos los ataques ilegales en Oriente Medio y más allá están causando un sufrimiento y daños tremendos a los civiles en toda la región, y suponen un grave riesgo para la economía global, especialmente para las personas más vulnerables. La situación podría salirse del control de cualquiera. Es hora de detener los combates y pasar a negociaciones diplomáticas serias. No podría haber más en juego.