Esta historia es completamente loca. Un inmigrante indio se pasa una señal de stop matando a 16 personas, en su mayoría niños de un equipo de hockey, es condenado a 8 años y se le concede la libertad condicional en un plazo de 3 años. Durante todo este tiempo, su abogado ha estado luchando para evitar su deportación. Ni siquiera un ciudadano.