Contrario a lo que dirán los medios y la ciencia popular, el estrógeno juega un papel muy importante y directo en la modulación de la agresividad. Además, el estrógeno parece tener efectos dependientes del contexto sobre la agresividad. En los roedores, el estrógeno administrado en condiciones de estrés, como las invernales, puede impulsar comportamientos agresivos.