Estados Unidos es estructuralmente incapaz de hacer diplomacia con Irán. Rompieron el único acuerdo que firmaron en 2015 y, más recientemente, bajo la influencia de Kushner-Witkoff-Netanyahu-Dermer, adoptaron un estilo de extrema duplicidad atacándoles dos veces en medio de una negociación que los beligerantes ni siquiera realizaron durante la Segunda Guerra Mundial. Dejando a un lado la política interna, Irán tiene muy poco incentivo para nombrar un líder conciliador que negocie con Occidente o para que se levanten las sanciones, ya que tal negociación no es posible. Si Jamenei II mantiene las relaciones iraníes con China y Rusia y cambia la doctrina nuclear, ese resultado será previsible.