Si alguna vez hubo una razón para que feministas y liberales occidentales apoyaran, es esta. Un equipo femenino de fútbol que colectivamente se enfrenta a un brutal régimen islamofascista, arriesgando todas sus vidas en el proceso. Es el tipo de historia de coraje extraordinario que algún día se contará en una película de Hollywood. Pero apenas han recibido un ruido. ¿Por qué? ¿Su activismo no es más que una señalización performativa segura? ¿Ninguno de ellos romperá filas? Es horrible